martes, 24 de febrero de 2026

Diario de una joven música

 


15 de septiembre
Mi profe de armonía dice que re menor es la nota más triste. Algo sobre frecuencias y no sé qué. Honestamente no le presté mucha atención porque estaba pensando en Julián.
Julián no entiende nada de música y también por eso me gusta. Ayer vino a verme practicar y se quedó parado junto al piano mientras yo 'estiraba los dedos' con Preludio en Do Mayor de Bach, y me dijo que cuando toco "se ve bonito". Así nomás. No como mis compañeros del conservatorio que analizan todo hasta arruinarlo.
Hoy cuando salí nos besamos detrás del auditorio, en una pausa. Hacía calor y entraba el sol por las ventanas. Me temblaban las manos después, cuando volví a tocar. Casi me equivoco en una parte super fácil de Mozart porque no podía dejar de sonreír como idiota.
Guardé el mensaje que me mandó en la noche. Lo leí como diez veces.

20 de octubre
Peleamos ayer. Por algo estúpido —yo no le contesté rápido porque estaba practicando— y se enojó. Yo estaba en un ensayo importante y tenía el teléfono en silencio. Cuando salí tenía siete mensajes de él. El último decía "ya veo que estoy solo en esto".
Cuando nos vimos traté de explicarle que el conservatorio es exigente, que tengo el exámen de fin de año, que no es con él. Pero me cortó mal, con bronca: — Siempre es el piano, siempre. Yo también tengo cosas que hacer, ¿sabés? Salgo del taller muerto de cansado y hago tiempo para estar con vos. Pero vos vivís en tu mundo de partituras y no te das cuenta de nada más"
Me dolió porque tiene un poco de razón y al mismo tiempo no la tiene. La música no es algo que hago para alejarme de él, ¡es parte de quién soy! Pero tampoco supe decírselo así. Solo le dije "no es justo..." y él se fue. Se fue antes de que terminara de hablar dejandome con la explicación en los labios, cerró la puerta fuerte y me quedé ahí parada como tonta.
Después me senté a tocar pero no pude concentrarme. Mis acordes en el piano sonaban como quejas desafinadas y me distraía viendo constantemente el WhatsApp a ver si me escribía.
No sé si le importa tanto lo nuestro como a mí. No sé si sabe lo que me importa estar con él. 

2 de noviembre
Está lloviendo horrible. Estoy en el conservatorio practicando el Réquiem de Mozart para el examen. Es medio pesado, re menor, esas cosas tristes que a veces nos hacen tocar. A mi me gustan los acordes de la Primavera, pero esto es lo que pusieron para el examen.
Julián me llamó hace rato. Sonaba raro, como preocupado. Dijo que venía para acá en la moto para hablar. Para 'hablar', eso siempre es malo, le dije que no venga, que estaba lloviendo mucho, pero él nunca escucha.
Ahora estoy esperando y tratando de practicar pero no puedo concentrarme. Cada vez que escucho un ruido pienso que es él llegando. Tarda.
[Más tarde]
No puedo escribir.
Me llamó la mamá de Julián. Hubo un accidente. Un auto de frente no lo vio en la lluvia.
Dijeron que fue rápido,n o sé si eso se supone que me tiene que hacer sentir mejor. Si es así, no funciona.
Estoy en mi cuarto: escucho del otro lado de la puerta a mis papás hablando bajito. Creo que no saben qué decirme.
Sigo viendo nuestros mensajes. El último dice "Ya salgo", me escribió. "Voy despacio, no pasa nada. Te amo". Hace cinco horas.
No sé qué hacer. Me duele todo, como si fuera físico, como si la que hubiera chocado fuera yo y algo se hubiera roto adentro mío y no sé cómo arreglarlo.
Mañana tengo el ensayo final antes del examen en el conservatorio, no puedo ir. No sé si puedo volver a tocar ese Réquiem nunca mas.
¿Tan importante era lo que me iba a decir? ¿Por qué no lo convencí de quedarse en su casa?
¿Por qué no me escuchó, por qué peleamos? Ya no me acuerdo, la última vez que nos viemos fue hace tres días y estábamos enojados y...
Mozart no pudo terminar el Réquiem. Ahora entiendo por qué. Hay cosas que no se pueden transcribir. Hay silencios que ninguna partitura puede contener.
Re menor.
La nota más triste.
El sonido de su nombre cuando nadie responde.



No hay comentarios:

Publicar un comentario