martes, 3 de febrero de 2026
911
domingo, 28 de diciembre de 2025
Aplicación de sueño
Mi reloj inteligente llegó justo a tiempo. Vivo sola y necesitaba saber si ronco por las noches, hoy lo configuré para grabar sonidos durante el sueño.
A la mañana siguiente reviso la grabación, hay un pico cerca de las 3 a.m. Se escucha mi respiración pausada, profunda. Luego el chirrido del armario al abrirse, pasos descalzos sobre la madera, la puerta de mi cuarto. Más pasos bajando la escalera, el tintineo de platos en la cocina, los pasos regresan. El armario se cierra de golpe.
Aplicación de sueño . YouTube
lunes, 3 de noviembre de 2025
Decoraciones
Las calabazas estaban en los jardines, cansadas de sonreír toda la noche.
Con el paso del día, todos fueron saliendo a desmontar guirnaldas, luces y telarañas.
Solo en la casa del centro el gran árbol mantenía al vecino colgado, balanceándose suavemente.
miércoles, 15 de octubre de 2025
Rompecabezas
Damián era un niño callado, de esos que parecen vivir dentro de su propio mundo. Le fascinaban los rompecabezas: podía pasar horas encajando piezas diminutas con una concentración casi hipnótica. Sus padres lo miraban con ternura, aunque a veces se preocupaban. “Tiene que salir más, jugar con otros chicos”, decía su madre mientras le preparaba la merienda.
Habían comprado hacía poco una casa antigua, con un fondo enorme donde ella cultivaba rosales. El padre, después de hablar con un psicólogo, decidió regalarle un cachorro. “Para que lo saque a pasear, para que se conecte”, le dijo. Y funcionó: el pequeño Damián empezó a pasar más tiempo afuera, entre risas y ladridos. Cómplices perfectos. El perro, feliz, nunca se quedaba quieto y Damían reía.
Las tardes se llenaron de sol, de ladridos y gritos felices.
La madre disfrutaba verlo jugar desde la ventana. —Al fin— pensó, —está saliendo de su caparazón—
Una tarde, al volver del trabajo, el padre escuchó los ladridos entusiastas del cachorro. Sonaban distintos, agudos, excitados. Cruzó el pasillo, salió al patio y vio a su hijo agachado sobre la tierra, tan concentrado como siempre.
Frente a él, un rompecabezas de blancos huesos humanos se extendían sobre la tierra recién removida.
—Mirá, papá —dijo el niño sin levantar la vista— Ya casi termino. Solo me falta la cabeza.
Reflejo Fracturado
La encontré en el Sector 7, en los restos de lo que antes fue el Museo de Historia Humana. Llevaba tres ciclos buscándola: la última imagen de mi hermano antes de que lo llevaran.
El cristal estaba agrietado, pero su rostro seguía ahí, perfectamente preservado en el marco de visualización cuántica. Estos dispositivos antiguos tenían la capacidad de capturar no solo la apariencia física, sino también fragmentos de la consciencia. Por eso la Corporación los prohibió después del Colapso.
Toqué la superficie fría. Las grietas no eran por el tiempo, sino por algo que había intentado salir... o entrar.
—No deberías estar aquí —susurró una voz detrás de mí.
Me giré. Una silueta se alejaba por el pasillo oscuro, dejando un rastro de pétalos marchitos. Pétalos rojos, como los que mi hermano solía cultivar en su laboratorio biogenético.
—¡Espera! —grité, pero ya había desaparecido.
Volví al retrato. Los ojos de mi hermano que me miraban no eran como yo recordaba. Noté algo terrible: sus labios se movían. Lentamente, formando palabras en silencio. Ambos habíamos aprendido a leer los labios, el antiguo codigo morse, lengua de señas, como todos los Disidentes.
"No me busques. No soy yo."
El cristal comenzó a brillar generando calor, eso no era bueno, los cristales no funcionaban de esa forma pero este estaba roto, fragmentado. Los símbolos en las paredes del museo —antiguos códigos de advertencia— parpadearon en secuencia. Entendí demasiado tarde lo que significaba este lugar: Era una prisión. Un laboratorio, no un museo como era antes.
Mi hermano no había sido seuestrado por la Corporación. Él había sido el primero en cruzar. El propio creador de esto. El primero en descubrir que los marcos cuánticos no solo capturaban la consciencia... sino que eran puertas.
Y ahora, al tocarlo, acababa de abrir la cerradura. Mi código genético, tan similar.
Las grietas del cristal comenzaron a extenderse por las paredes, el piso, la realidad misma. Detrás de mí, escuché pasos. Muchos pasos. Todos sonando como los míos.
Me levanté para escapar, pero mi reflejo en el cristal roto no se movió conmigo.
Sonreía.
viernes, 19 de septiembre de 2025
Acompañante
Juan detuvo el camión en la estación de servicio. Dieciocho horas al volante, los párpados pesándole como plomo. Bajó a estirar las piernas, sintiendo cada músculo entumecido.
Al volver a subir, le comentó al playero por la ventanilla:
—Llevo horas manejando, hermano. Y me queda un largo trecho todavía.
El motor rugió al encenderse. El playero se acercó y gritó por sobre el ruido:
—¡Suerte jefe, al menos tiene a esa hermosa mujer en el asiento del acompañante que le ceba mates!
Juan sintió como si le hubieran echado agua helada por la espalda.
Él viajaba solo.
Sus manos se aferraron al volante. No se atrevió a mirar hacia el asiento de al lado. El sueño se le había esfumado por completo.
El camión se perdió en la oscuridad de la ruta, llevando a Juan... y a quien fuera que lo acompañaba en silencio.
(Gracias Juan por la idea para el cuento!)
domingo, 7 de septiembre de 2025
El último mensaje
Después de perder a su hijo al nacer, Laura y Andrés decidieron mudarse. La casa anterior era un lugar muerto, un recordatorio que dolía con sólo abrir los ojos. Eligieron una vivienda en un barrio tranquilo, con paredes recién pintadas y la falsa promesa de un nuevo comienzo.
La primera noche encendieron la vieja estufa del dormitorio. El calor se extendió despacio mientras se acostaban, cansados, sin ganas de hablar. Laura abrazó la almohada como si pudiera sostenerla; Andrés se quedó mirando el techo, sintiendo el vacio.
Entonces lo escucharon: un ruido leve, casi un suspiro de niño, de algo que caía abajo de la cama.
Andrés se inclinó con cuidado. Al meter la mano, sintió la aspereza del papel. Era una hoja pequeña, doblada varias veces, amarillenta en los bordes, como si llevara años ahí escondida. La abrió con las manos temblando.
La letra era infantil, desprolija, escrita a las apuradas: "Papá, mamá... revisen la llave. Pierde gas."
En ese instante, la llama de la estufa titiló, se encogió y se apagó.
Laura tomó la nota. En la esquina, con la misma letra insegura, había una firma que nunca habían llegado a conocer: "Su hijo que los cuida. Mateo."
El olor a gas empezó a invadir la habitación. Dulce. Espeso. Como una canción de cuna envenenada.
miércoles, 13 de marzo de 2024
Cine de aventuras
Martes a la tarde, había salido a buscar trabajo durante esa mañana de clima desapacible, pero no estaba logrando nada. Estaba desempleado hacía ya cuatro meses y la situación se tornaba cada vez más angustiante. En el cielo estallaba la tormenta, ráfagas de lluvia le recordaban el haber salido sin paraguas, y le hacían aumentar su desasosiego. Con la carpeta con sus trabajos ya mojada bajo el brazo se refugió en la entrada de un viejo cine de barrio tradicional, familiar. Miró al interior, estaba casi vacío. Avanzó hasta el hall y se sintió reconfortado por el calor, una caricia a su atribulado ánimo. No tenía sentido salir con el diluvio que caía, y su humor triste y taciturno no los ayudaba a su objetivo: Era mejor levantar el ánimo y capear la tormenta externa e interna con una clásico de acción de los ‘80s, los de su propia juventud. Sorprendido observó que el encargado de la boletería no estaba, caminando despacio se asomó a la puerta de la única sala viendo pocas personas espaciadas en la penumbra. Entró discretamente y se sentó.
La película ya empezada era un clásico de aventuras que siempre veía cuando lo pasaban por la televisión, se sentó a disfrutarla en pantalla grande. Miró a su alrededor: Varias personas con aspecto de indigentes parecían dormir. Era razonable con la tormenta afuera que hubieran buscado refugio en el cine tal como él, que en ese día y hora no debía vender muchas localidades. Recordó que el encargado de los boletos no estaba.
Se relajó, adecuándose a la comodidad del asiento, una butaca antigua de acolchado tapizado y respaldo casi hasta el cuello: con su exigua economía hacía bastante que no podía disfrutar una película en cine; recostó la cabeza en el respaldo antes de la famosa escena del látigo contra la cimitarra que tanto lo hacía reír, justo cuando sintió el tirón en el cuello. La sensación de ahogo fue inmediata, la vista se le ponía oscura y se debatió desesperado en silencio aferrando la soga que apretaba su garganta entre estertores entrecortados para tratar de forzar a llegar el aire a sus pulmones, perdía la conciencia... ¡Necesitaba respirar!
Fue su último pensamiento antes de ser la cuarta víctima de quien la prensa el día siguiente iba a nombrar como 'el boletero estrangulador del cine'.
martes, 10 de mayo de 2022
Material de los sueños
lunes, 25 de octubre de 2021
El Diablo una vez se enamoró
Las historias cuentan que el Diablo una vez se enamoró.
Embelezado se acercó a ella y al tocarla sintió que su piel ardía como ardían las almas que él torturaba, sintió en sí mismo la tortura del deseo de besos negados, de deseos imposibles. Cuentan que volvió a ser un ángel para alcanzarla, que sufrió el propio infierno por los labios de una mortal, que le devolvió el amor dentro de su lujuria, que le devolvió el anhelo sin deseo, y le recordó la mortalidad a su ser eterno. Cuentan que lo vieron caminar calles vacías en el silencio de la melancolía, del dolor insondable de una pérdida irreparable. Cuentan que el propio Diablo lloró en un recuerdo.
martes, 19 de octubre de 2021
Leyendas Urbanas
01.- Pisás una baldos floja: Hoy va a ser un mal día.
02.- Un pájaro canta cuando pasás bajo el árbol donde está: Un ángel te vigila.
03.- Te sorprende una lluvia sin paraguas: Habrá frío en tu alma.
04.- Un rayo de sol se escapa para alcanzarte en un dia nublado: Los amigos estarán cuando los necesites.
05.- Olvidas ponerle azúcar al café: Momentos de amargura se avecinan.
06.- Se rompió el saquito de té en el desayuno: Algo que se rompió no puede arreglarse.
07.- La leche hierve y se derrama: Recibirás un llamado muy esperado.
08.- Despertás un minuto antes de la alarma del despertador: Los pensamientos te perseguirán todo el día.
09.- Se quemó la lamparita: El mundo en tu corazón pierde color.
10.- El mar borra su nombre en la arena: Le extrañaré por siempre.
lunes, 4 de octubre de 2021
Agujas
El ladrón entró por la ventana de mi habitación y saltó
sobre mí con un cuchillo, sentí su cuerpo aplastándome y golpeé el despertador que
cayó con las agujas detenidas para siempre en las 3:38; fue lo último que ví
mientras sentía que mi garganta se desgarraba, y me desperté.
Con la respiración aún acelerada miré el despertador que
marcaba las 3:37. Alcancé a mirar a la ventana antes de sentir su cuerpo sobre
mí...
Selfie
domingo, 3 de octubre de 2021
Asesino inocente
En sus sueños era el mísero prisionero de una torre oscura.
Noche tras noche los suelos se hicieron más vívidos, más reales.
Soñó que era prisionero por una serie de aterradores asesinatos.
Otras personas durmieron y soñaron su sueño, y sufrieron su muerte.
Él salía a caminar, cada mañana por el parque Rivadavia, como si nada hubiera ocurrido.
sábado, 2 de octubre de 2021
Ultrasonido
Gran parte de las experiencias paranormales que nos desorientan es debido a que nuestro cerebro se confunde al captar infrasonido, un rumor que hace a las personas ver y escuchar cosas que no están ahí.
Un sonido casi inaudible igual al de la respiración afanosa del espíritu que sí se encuentra ahí.
jueves, 30 de septiembre de 2021
Maldición artística
— ¡Rómpete una pierna!, le gritaron segundos antes de subir al escenario el día de su debut como actríz, y minutos antes de que la caída del decorado sobre ella la dejara inválida para siempre.



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