Letras de Viaje
martes, 30 de junio de 2026
Música de ausencia
lunes, 29 de junio de 2026
La Selección Mundial de libros que hacen lectores
Si el Mundial puede tener una selección de los mejores jugadores, ¿por qué no armar una selección de los libros que despiertan el gusto por leer?
Así que hoy en mis 53 años llenos de lecturas, los resumo en una convocatoria de 26 libros que hacen que busques otro cuando cerrás la última página. La lista de Scaloni cambia cada Mundial. La mía cambia cada vez que termino un buen libro.
Así que sin más preámbulos, los dejo en manos del DT Jorge Luis Borges, para la conferencia de prensa:
Antes de anunciar la lista quiero aclarar que aquí no se juzga únicamente la calidad literaria, sería una tarea imposible, y probablemente inútil. Se juzga algo más raro: La capacidad de un libro para fabricar lectores.
Fueron convocados por haber hecho que miles de jóvenes descubrieran el placer de leer.
Hechas las aclaraciones de rigor, y dado que toda convocatoria exige —finalmente— una lista, paso a leer la nómina de convocados:
Arqueros (los libros que te salvan del aburrimiento)
Yo, robot - Isaac Asimov
Mundodisco - Terry Pratchett
Un mago de Terramar - Ursula K. Le Guin
Defensores (los clásicos aguerridos)
El corsario negro - Emilio Salgari
Viaje al centro de la tierra - Julio Verne
Cuentos de amor de locura y de muerte - Horacio Quiroga
Estudio en escarlata - Sir Arthur Conan Doyle
El señor de las moscas - William Golding
Drácula - Bram Stoker
Los tres mosqueteros - Alexandre Dumas
El principito - Antoine de Saint-Exupéry
Mediocampistas (los que unen géneros)
Percy Jackson y los dioses del Olimpo - Rick Riordan
La historia interminable - Michael Ende
Fahrenheit 451 - Ray Bradbury
Tropas del espacio - Robert A. Heinlein
El juego de Ender - Orson Scott Card
Mafalda - Quino
Humo y espejos - Neil Gaiman
El señor de los anillos - J.R.R. Tolkien
Cuento de hadas - Stephen King
Delanteros (los que meten goles desde la primera página)
Harry Potter - J.K. Rowling
Crónicas de la Dragonlance - Margaret Weis y Tracy Hickman
Ready Player One - Ernest Cline
Reckoners - Brandon Sanderson
Relatos de lo inesperado - Roald Dahl
Artemis Fowl - Eoin Colfer
— Disculpe señor Borges...
— Dígame Jorge Luis. Dejemos las formalidades; el apellido siempre pone una distancia que no hace falta. Los títulos son menos importantes que los libros.
— Muchas gracias. Sorprende al poner en la lista a Mafalda entre los volantes creativos...
— Necesitábamos alguien capaz de hacer pensar al equipo en apenas cuatro viñetas.
—¿Por qué no está Área 18, de Fontanarrosa, siendo claramente el mejor libro de para los amantes del fútbol?
— Quedó fuera por muy poco, ningún director técnico disfruta dejar afuera a un gran jugador. Pero alguien debía ocupar el banco de los inolvidables.
—¿Por qué no convocó a la saga Nacidos de la bruma y entró Reckoners, ambos de Sanderson?
— Apostamos por una promesa más juvenil, más cercana a quienes recién empiezan a descubrir el placer de leer. Además... hubo razones médicas.
— ¿Se refiere a doping?
— No pienso hacer declaraciones sobre la salud de los jugadores, menos no siendo convocados.
— Jorge Luis, ¿por qué fue usted elegido como DT, si usted nunca jugó un Mundial, nunca dirigió antes una selección? Disculpe la pregunta tan personal...
— Pregunté lo mismo cuando me eligieron, mi estimado. Me dieron muchas razones, pero prefiero quedarme con una: sin haber ganado un Nobel, enseñé que un libro puede contener infinitos mundos.
— Otra pregunta, ¿por qué no entró La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson?
— Porque el reglamento permite únicamente 26 libros. Si hubiera podido convocar 27, la conferencia habría terminado hace media hora. Hubo ausencias dolorosas, hubo libros que quedaron afuera por razones de edad, hubo autores convocados por trayectoria.
— Una última pregunta ¿Esta es una selección para ganar un Mundial?
— No. Los Mundiales se ganan con goles. La vida, a veces, se gana con libros.
domingo, 7 de junio de 2026
Refracciones en marfil y oro
lunes, 9 de marzo de 2026
Espero que los nuevos vecinos no necesiten una aspiradora
Pero en algún momento de esa tarde le conté mi problema, me tenía que mudar de departamento porque mi vecino de arriba era músico o creía serlo, y se pasaba tocando con su banda todos los fines de semana y a veces practicando durante la semana, era imposible vivir en el piso de abajo. Ruidos, música, gritos. Y a eso se sumaba su costumbre de levantarse en mitad de la noche y caminar descalzo, el impacto de los talones contra el piso de madera, ya ni con pastillas lograba dormir.
Esa tarde, cuando volví a casa y escuché el estruendo ya desde el pasillo — antes de abrir la puerta —, tuve la idea.
Encargué una aspiradora igual a la de mi amigo, esperé la compra y finalmente llegó. La configuré con cuidado: notificaciones activadas, cámara habilitada, señal abierta — como correspondía. Después la envolví en papel de regalo, escribí el nombre del vecino en un sobre y dejé el paquete en el correo del edificio sin que nadie lo notara.
Finalmente a la noche recibí una notificación: la aspiradora ya funcionaba. A través de la cámara vi su living en blanco y negro infrarrojo: muebles, alfombra, una guitarra eléctrica apoyada contra la pared. Él la había puesto en modo automático y la dejó limpiando.
Esperé dos días.
La tercera noche me despertó como siempre: saltando de la cama, el golpe sordo de los talones contra la madera. Me senté en la cama. Encendí la pantalla. La aspiradora negra estaba quieta en un rincón de la habitación principal, todo estaba a oscuras pero la cámara infrarroja lo veía todo con esa frialdad que tienen las imágenes nocturnas: sin color, sin calor.
Lo vi salir de la cama.
Tomé el control y moví la aspiradora despacio, sin apuro, hasta posicionarla frente a la puerta del baño. Calculé el ángulo. Esperé.
Cuando salió, la deslicé con precisión justo bajo su pie.
El golpe fue seco. Escuché — o imaginé escuchar, a través del techo — el impacto contra algo duro. El lavatorio, quizás. O el borde del inodoro. Después el sonido de una caída que no tuvo rebote.
Silencio.
Encendí la cámara. La imagen tardó un segundo en estabilizarse.
La cámara de la aspiradora tomaba el cuerpo sin vida tirado en el baño. La aspiradora seguía funcionando, pese al pisotón. La guié de vuelta a su rincón en la habitación principal. Apagué la pantalla.
Se acabaron los ruidos, espero que los nuevos vecinos no necesiten una aspiradora.
Basado en la nota: https://www.infobae.com/tecno/2026/03/08/hackeo-7000-robots-aspiradoras-con-un-control-de-playstation-y-ahora-tiene-usd-30000-en-su-cuenta/
martes, 24 de febrero de 2026
Diario de una joven música
martes, 3 de febrero de 2026
911
domingo, 28 de diciembre de 2025
Aplicación de sueño
Mi reloj inteligente llegó justo a tiempo. Vivo sola y necesitaba saber si ronco por las noches, hoy lo configuré para grabar sonidos durante el sueño.
A la mañana siguiente reviso la grabación, hay un pico cerca de las 3 a.m. Se escucha mi respiración pausada, profunda. Luego el chirrido del armario al abrirse, pasos descalzos sobre la madera, la puerta de mi cuarto. Más pasos bajando la escalera, el tintineo de platos en la cocina, los pasos regresan. El armario se cierra de golpe.
Aplicación de sueño . YouTube







