Letras de Viaje
martes, 24 de febrero de 2026
Diario de una joven música
martes, 3 de febrero de 2026
911
domingo, 28 de diciembre de 2025
Aplicación de sueño
Mi reloj inteligente llegó justo a tiempo. Vivo sola y necesitaba saber si ronco por las noches, hoy lo configuré para grabar sonidos durante el sueño.
A la mañana siguiente reviso la grabación, hay un pico cerca de las 3 a.m. Se escucha mi respiración pausada, profunda. Luego el chirrido del armario al abrirse, pasos descalzos sobre la madera, la puerta de mi cuarto. Más pasos bajando la escalera, el tintineo de platos en la cocina, los pasos regresan. El armario se cierra de golpe.
Aplicación de sueño . YouTube
viernes, 19 de diciembre de 2025
El Juego del Silencio
sábado, 22 de noviembre de 2025
18:15
Primavera en Buenos Aires. El aire tibio se siente soplando entre los edificios de Congreso mientras subo al colectivo. Salí puntual y el colectivo llegó en seguida, son 18:05. El saco me pesa sobre los hombros, la camisa se siente algo transpirada y sin duda algo arrugada después de nueve horas frente a la computadora.
lunes, 3 de noviembre de 2025
Decoraciones
Las calabazas estaban en los jardines, cansadas de sonreír toda la noche.
Con el paso del día, todos fueron saliendo a desmontar guirnaldas, luces y telarañas.
Solo en la casa del centro el gran árbol mantenía al vecino colgado, balanceándose suavemente.
miércoles, 15 de octubre de 2025
Rompecabezas
Damián era un niño callado, de esos que parecen vivir dentro de su propio mundo. Le fascinaban los rompecabezas: podía pasar horas encajando piezas diminutas con una concentración casi hipnótica. Sus padres lo miraban con ternura, aunque a veces se preocupaban. “Tiene que salir más, jugar con otros chicos”, decía su madre mientras le preparaba la merienda.
Habían comprado hacía poco una casa antigua, con un fondo enorme donde ella cultivaba rosales. El padre, después de hablar con un psicólogo, decidió regalarle un cachorro. “Para que lo saque a pasear, para que se conecte”, le dijo. Y funcionó: el pequeño Damián empezó a pasar más tiempo afuera, entre risas y ladridos. Cómplices perfectos. El perro, feliz, nunca se quedaba quieto y Damían reía.
Las tardes se llenaron de sol, de ladridos y gritos felices.
La madre disfrutaba verlo jugar desde la ventana. —Al fin— pensó, —está saliendo de su caparazón—
Una tarde, al volver del trabajo, el padre escuchó los ladridos entusiastas del cachorro. Sonaban distintos, agudos, excitados. Cruzó el pasillo, salió al patio y vio a su hijo agachado sobre la tierra, tan concentrado como siempre.
Frente a él, un rompecabezas de blancos huesos humanos se extendían sobre la tierra recién removida.
—Mirá, papá —dijo el niño sin levantar la vista— Ya casi termino. Solo me falta la cabeza.






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