lunes, 8 de abril de 2019

Renacer




El viento le ocultó la nube.
Desplegó su cuerpo sobre el rocío del pasto, el bosque lejano le tapaba el contorno de los árboles, la noche amaneciendo oscurecía su mirada. La brisa llegaba blanda, verde. Estiró los músculos encogiéndose sobre sí mismo, su cuerpo se hizo pequeño hasta alcanzar la luna que acunaba a la tierra en sus brazos. La diosa le sonrió con su sonrisa de sangre, y mientras besaba su cuello la oscuridad se hacía su amiga y su amante. Se enterró en la tibieza de la tierra helada para renacer muerto. 






sábado, 6 de abril de 2019

La vio bajo la lluvia


La vio bajo la lluvia.

Sus ojos y su sonrisa la iluminaban cuando caminó hacia él, sonriendo. Los faros de un auto que pasaba dibujaron diminutas perlas de agua en sus pestañas arqueadas, su abrazo fue tibieza en la llovizna primaveral que se había convertido en lluvia torrencial, esa lluvia que los obligó a refugiarse en la confitería, ese momento en que volvieron a ser, una vez más, nosotros. Nuestros labios bajo la lluvia.



miércoles, 3 de abril de 2019

Farmacia




La farmacia apareció de la nada en la esquina de la calle cuando volvía de su trabajo, su necesidad y la oferta en vidriera de masajes eran una invitación irresistible. Nunca la había visto antes, al entrar el ambiente aséptico y cromado de aspecto futurista los cohibió un poco. Estaban atendiendo, no tuvo que esperar, en medio del masaje se quedó dormido sobre la mesa. El sonido de gaita que lo despertó no se parecía en nada a la música zen al acostarse, vibrante y alegre como el de un pueblo en fiesta. Estaba solo, la puerta de madera hacía juego con el mostrador sucio y pulido por los años de la entrada, y ya no estaba en la ciudad.

Druida



No era un sacerdote, sólo era un niño.
Se acercó al árbol, tocó su piel, recorrió sus arrugas. Sintió su savia, su vida, y lo inundaron recuerdos, de agua, de luz, de bosque.
Fue acercándose al árbol, abrazándolo y se quedó dormido.
Soñó: soñó con luz y con sombra, una mariposa posada sobre una de sus flores, escuchó el trino asustado de un pichón esperando que lleguen sus padres con la comida. El miedo a una tormenta. Soñó con la humedad en la tierra, sintió el peso de la nieve reduciéndose por los rayos del sol en sus hombros, enderezó los hombros y extendió los brazos en sueños, buscando calor y luz. 
Se despertó en el bosque, al pie del árbol.
No era un niño, sólo un sacerdote.
Lo llamaron druida.

jueves, 28 de marzo de 2019

jueves, 7 de febrero de 2019

Dibujo


Pintura autor desconocido - by google



La cara fina, el trazo profundo de unos ojos luminosos. Lineas en arcos que se transforman en cabellos, en pinceladas de realidad y ficción. Manchas perennes en las mejilla, una vergüenza que se eterniza en el lienzo. Recuerdos que afloran en la curva pronunciada de unos labios sensuales, eternos y eternamente deseados. El milagro de una sonrisa apenas esbozada que nunca se olvida. El dibujo atrae y atrapa evocaciones de la memoria de algo que fue y será. Imperecedero, inmortal e indestructible para el tiempo. Un fugaz juego de luz y sombra se intuye en el color que revela el fuego y la oscuridad de lo que alguna vez pudo ser.








lunes, 4 de febrero de 2019

Elegía




Deseo que el sol ilumine tu camino.
Que la lluvia y la nieve no te dañen.
Que camines feliz los pasos de los lugares
en los que feliz me encontraste
Que la tempestad no te lleve
al cruel abismo en que me dejaste
y que la alegría resuene en tus labios
y sea un eco de lo que escuchan mis oídos
Que la oscuridad no encuentre tu alma,
aunque de esa forma nuestras almas
ya  no se encuentren.
que el deseo sea cuerpo y sangre,
sea luz y sudor en ti,
cómo es en mi olvido.
Te deseo lo que me quitaste,
aunque ya nunca pueda tener lo que tuvimos.