viernes, 7 de agosto de 2015

Ficha del personaje



Y si, alguien que siempre estuvo, a lo largo de los años y que dia de alguna forma la inspiración para este trabajo que hice hace tiempo:
http://blogsdelagente.com/mdossantos/page/23/

Desapareció el link, desapareció tambien en Axxon, así que lo recupero para mi, que lo escribí en mi Ficha de Hechicera. Búsquenla en este blog

martes, 4 de agosto de 2015

Árbol


A veces no sabemos como decir algo, o como sentirlo. A veces es solamente el sentirse solo. A veces es querer esconderte en la compañía de alguien, para no ser uno mismo.
Agotados de nosotros, de la presión del día a día, con tanto por hacer y tan pocas ganas.
Con tantos sueños que se van apagando.

A veces estar solo nos da fuerza, ganas de hacer cosas, y otras, decimos —: ¿Para qué?
Un proyecto caído casi me deja sin fuerzas para los otros. Hay que seguir. Aunque el entorno falle, y las posibilidades se reduzcan hay que seguir.
Los árboles mueren de pie, prohibido suicidarse en primavera, ambos textos de Alejandro Casona. No describen el momento, pero muestran el futuro que no queremos seguir, la muerte de las ilusiones, de los proyectos, pasar a ser sólo el vivir para otros y olvidarse de uno mismo
Acá no se trata de que el árbol no te deje ver el bosque, acá se trata de que somos un árbol, y somos un bosque. Pero hay que crecer. No importan los otros. Hay que crecer.
Hacia el cielo entonces, que nuestros sueños están esperando.

jueves, 30 de julio de 2015

Historias circulares


Encontré un cuento que había escrito hace mucho, y dado que mi página web ya no existe pasa a este blog. Sobre todo, porque leyéndolo, aún conserva algo de sentido. Es un cuento, y como tal, está mas allá de los sentimientos. La ilustración... podría haber elegido cualquier dibujo de Escher, pero fue este.

Historias circulares (netamente inspirado en Las ruinas circulares, de J.L. Borges)

Un hombre se encontraba en el borde del acantilado, mirando la noche. Una estrella brillaba en lo alto y a ella se dirigían sus pensamientos. Recordaba su luz en otras noches, su brillo, y pensaba. Pensaba en sueños que se hicieron realidades, en ilusiones que fueron verdad, en un amor encontrado y perdido. Al borde del acantilado pensaba en su estrella. Una estrella en medio del cielo.

Una estrella brillaba en lo alto del acantilado. La estrella derramaba su luz y dibujaba caminos de plata sobre las olas. La estrella miraba el mar y pensaba. Pensaba en otros universos, otros mares, otros cielos. Recuerdos de creaciones, de explosiones, de fuego líquido y sólido hielo. La estrella escuchaba el canto del mar y recordaba.

El mar oscuro reía y cantaba. Cantaba canciones de barcos y arena, de viento y de playa. Sus olas contaban historias de viejos piratas a las rocas, cuentos de amor y oro. El mar tranquilo se iluminaba de plata, y en lo profundo, en la oscuridad, la vida explotaba con colores y formas ignorados. El mar cantaba y guardaba sus secretos mas preciados, secretos de vida y de noche. Cantaba una canción de cuna a la playa dormida.

La playa dormía en la noche, y en su sueño soñaba. Soñaba con grandes piedras convertidas en arena, con caricias de mar, con susurros del viento, contando secretos. Dormía y la arena dibujaba caminos, borraba castillos, escondía caracoles y ocultaba viejos tesoros y viejas palabras escritas hace ya mucho tiempo. Dormía la playa entre los suspiros del viento.

Soplaba un viento tenue, casi un susurro en la tibia noche de luna. El viento soplaba brisas y suspiraba recordando copas de árboles moviéndose, mares encrespados, velas y molinos. Recordaba incendios en una noche rojiza, el vuelo de un águila entre nubes inquietas, un cuarto cálido una noche, espiado por una ventana entreabierta, un fuego de chimenea agitado. El viento le contaba secretos de hombres y pájaros a la luna.

La luna brillaba, opacando apenas una estrella brillante en medio de un cielo de noche despejada. La luna contaba escuchaba y  a su vez contaba secretos de luz y amores escondidos, interrumpida solo por el grito de una gaviota, casi una respuesta a una ignorada pregunta. Contaba una historia presente y pasada. Una casita en una playa con una mujer asomada a una entreabierta ventana, mirando una estrella, mientras el viento le susurra recuerdos de chimeneas y fuego al oído. Contaba secretos de noches oscuras y estrellas claras, de mares y cielos, de un amor que se creyó perdido para siempre, de un hombre en un acantilado, mirando al cielo en la noche, con su alma vacía.

Un hombre se encontraba en el borde del acantilado, mirando la noche...


martes, 28 de julio de 2015

Permiso de volar


Corría por el pasillo.
Uno de los Grandes Sabios Creadores se apresuraba hacia el visualizador: En un tiempo  cercano, un tal Leonardo había descubierto la mecánica del vuelo, y eso era su campo. De la máquina del tiempo que habían construido una vez, con tan peligrosos resultados, se había logrado derivar el Visualizador: una pantalla que se podía enfocar en cualquier momento del tiempo. Y muchas veces los grandes sabios recorrían la historia en busca de nuevas ideas. Este sabio ya había descubierto la antigravedad y el motor de fisión, pero nada era comparable a volar como los pájaros. Sus compañeros se quejaban de que sus papeles siempre les llegaban cubiertos de mijo, cuando no otras sustancias.
Hacía cierto tiempo el autogiro parecía prometedor, pero ¡volar como los pájaros! el sueño de su vida.
Y es que este Sabio tenía un sueño secreto, además del conocido: quería volar para llegar a un lugar lejano, en donde se encontraba una persona especial. Aún no entendía bien la mecánica del corazón, pero era alguien que cuando estaban juntos hacía que el sol tuviera mas luz, y la luna más brillo. Alguien en quien pensaba en las noches despierto y en quien soñaba de día.
Pero vivía tan lejos que era imposible encontrarse, él soñaba con llegar y abrazarla, perderse en sus ojos, vivir su sonrisa y  -y esto se contaba como su mas profundo deseo- robarle un beso. Profundo y largo como el mar y el cielo.
Pero para eso necesitaba volar, y aún sin conocer el concepto de poesía (que todavía no había sido descubierto) entendía que llegar de pronto en medio de la tecnología de un motor de fisión no era lo que deseaba, deseaba extender los brazos y llegar volando, de la misma manera que deseaba extender los brazos y abrazarla.
Puede que hubiera confundido los conceptos, en los que  volar era un sueño,  para volar hacia su sueño.
Y es que en las oficinas de los sabios, no tenía la libertad de irse, de viajar. Tenía responsabilidades, obligaciones. Una jaula que lo encerraba. Por eso no se iba: No tenía permiso de volar. 
Pero dejémoslo tranquilo: sabemos que en algún momento, Leonardo lo va a resolver, el vuelo será posible y las respuestas van a aparecer para que el Sabio tenga -finalmente, felizmente-  permiso de volar. 
O permiso de soñar que en este caso, es lo mismo.

lunes, 27 de julio de 2015

Euterpe


No es necesario comentar su nombre, llamémosla Euterpe si queremos nombrarla en algún momento.
Apareció de la nada, como un genio al frotar una botella. La Euterpe que mencionamos haría honor a este nombre: "La muy placentera", "La de agradable genio" o "La de buen ánimo", según wikipedia. Con ella todo era sonrisas, y placer.
Y por supuesto, música.
Y dicen que la música es lógica, es matemáticas, y puede que por eso coincidiéramos, y nos diera una nueva perspectiva a cada uno. Entendí cosas que antes no había entendido. Cosas que, lógicamente, debería haberme dado cuenta. Por eso digo que la música es una forma de lógica.
Y como quien hace un cambio rítmico en una partitura, logró hacerme cambiar antes de irse. Cambie el ritmo enloquecido, a un tempo de adagio. Mas lento, pero también mas conciso, mas enfocado a lo importante. Y salí de verme solamente a mi mismo, para entender a otros. La canción terminó, pero el ritmo aún resuena en mis oídos.
Recuerdo la melodía.

Cambié el Mi por el Sol. Y, como a la música, llego el Renacimiento.

Perder el tiempo


Regreso de las vacaciones, volver a empezar en la oficina, recuento mental de cosas por hacer.
Veo que durante las vacaciones me 'colgué', en dos de las cosas que quería hacer, parte por falta de tiempo, parte por perderlo descansando y 'vagueando'.
No está mal perder un poco el tiempo, en disfrutarlo, aún posponiendo cosas que hay que hacer, pero lo cierto es que se me atrasan los objetivos. Y eso no me conviene. A veces por ver lo inmediato perdemos la vista a lo futuro, que es realmente lo importante.
Y así a veces termino perdiendo el tiempo, por no centrarme en los objetivos y dejarme enganchar en el día a día.
A reenfocarme, y no perderme en el tiempo.


viernes, 17 de julio de 2015

Pero, ¿qué me pasó?


De la nada recuerdo una canción que escribí cuando tenía 15 (dedicada a una compañera) y a la que un amigo de ese tiempo le iba a poner música. A los dos nos gustaba la misma chica, que por supuesto no nos dio bola a ninguno. Y la canción tampoco se hizo. Me acuerdo incluso el estribillo, que él había modificado completo para que suene mejor en guitarra, y no me acuerdo ni una linea de las estrofas que escribí yo. El estribillo decía:

Pero, ¿qué me pasó?
Estoy en una gran confusión.
Yo me la busqué,
a esta tonta situación...

Y ahí me doy cuenta que en tantos años uno no aprende. Recién ahora vamos abriendo un poco la cabeza, y al menos nos damos cuenta que no aprendimos nada. El problema es que te queda el sentimiento que ya es tarde.
¡Vamos! pensamiento positivo: no es tarde. No es tarde. Repetimos: NO ES TARDE.

En el medio del mantra para recuperarme, se me ocurre pensar en qué me acuerdo de mi en esos años. Necesitaba cambiar muchas cosas, el cambio fuerte vino al año siguiente, a los 16. Ni me acuerdo que soñaba en ese momento, me acuerdo algunas cosas, quería ser contador, una carrera que no elegí. Me acuerdo un par de chicas que me gustaban de esa época y veo que mantuve una cierta linea al respecto (excepción obvia, la que vino a cambiar todo). Me acuerdo de un sueño imposible y me doy cuenta que no tenía ningún objetivo, ninguna tristeza. La tristeza era que no te eligieran entre los 3 primeros en un partido de fútbol, o algo similar. La tristeza estaba en si algo fallaba con un amigo, o con tu grupo de compañeros.

Uno no aprende, pero comprende. Y cambia.