martes, 1 de marzo de 2022

Alimento para mascotas

 


El anuncio era estridente, no era posible evitar escuchar el nombre del producto que llegaba en un crescendo por los parlantes. Una táctica de venta en desuso, primitiva y primigénea, que apostaba a la repetición de la marca en el slogan para grabarla en la memoria: Alimentos Niux, ¡lo que su mascota prefiere! Niux.

En los supermercados las coloridas latas de alimento húmedo se apilaban ordenadas. En la televisión y en la radio sonaba el anuncio en todos los horarios, también interrumpía con su música los videos en internet y se repetía en divertidas propagandas en tik tok, con los animales haciendo cómicas pruebas después de comer el alimento.


Era un slogan afortunado, ya que sí bien era un producto nuevo rápidamente se hizo el preferido de la mayoría de los dueños: un precio muy económico para alimento húmedo, tanto los perros como los gatos lo preferían a otros y se los notaba más felices, más juguetones y buscaban más a los dueños. En muchos casos el pelo les crecía mas largo y sedoso. Hasta los veterinarios lo comenzaron a recomendar luego de una fuerte campaña de la empresa de alimentos.


Pronto en la seccion económica de una conocida cadena radial se pudo escuchar una entrevista breve:

— Bienvenido sr. Juan Fernández, entiendo que usted es el CEO y no el dueño de Alimentos Nix.

— Si, soy la 'cara visible' de la corporación, somos una sociedad cooperativa por acciones en que los socios principales prefieren permanecer anónimos. Pero permitame informarle de cualquier cosa que desee consultar acerca de la empresa, somos una sociedad transparente. 

— Si, me lo imagino, una empresa de alimentos para mascotas no es justamente una sociedad secreta o una corporación de armamentos, ja ja. Pero se nota que ustedes están bien preparados en el rubro, pese a haber sido desconocidos anteriormente. Iniciaron con una guerra de precios que los posicionó como la revelación del mercado, aunque el nicho de alimento húmedo apunta a una clase  alta, de mayor poder económico. 

— (sonriendo) Puede sonar raro ser llamado revelación del mercado a una empresa que hace felices a perros y gatos, y se lo agradezco. Sin duda bajar el valor del producto todo lo posible fue una de las políticas que inicié tempranamente, usted entiende que es una forma muy básica pero aceptable de posicionar rápidamente la marca entre las preferidas y comentadas por el público, ya parece dar resultado. Nuestros clientes pueden pertenecer a un nicho de gente economicamente acomodada pero a nadie le interesa pagar de más por algo si es que tiene la calidad correcta. Nuestros inversionistas hoy lo aceptan pese a una cierta desconfianza inicial.

— Lo imagino, porque el bajo precio no se correlaciona con la calidad del producto, el cual es ampliamente recomendado por veterinarios.

— Nuestra empresa busca la excelencia y cumplimos todas las normas y recomendaciones del producto. Si bien como usted mencionó eramos desconocidos como marca, tenemos mucha experiencia en el mercado de alimentos. Eso nos permitió crear un producto de extrema calidad. Y esa misma experiencia previa nos permite bajar el costo.

— Les auguro un gran futuro, aunque no puedo recordar experiencias similares en el pasado. ¿Tienen planes de expansión? ¿Alimentos secos tal vez, para un mercado que no sea tan exclusivo? ¿Alimentos para otras mascotas, como por ejemplo pájaros, conejos...?

— ¡Konegos no, de ninguna manera, son criaturas en extremo peligrosas!

— ¿Cómo dice?...

— Perdón, me expresé mal, quiero decir que entendemos no hay suficiente mercado para otras mascotas, con lo cual es peligroso crear una nueva línea de productos. Alimentos secos es un mercado que no desdeñamos pero al que no apuntamos, ya que no tenemos tanto conocimiento y preferimos asegurar la calidad sobre todo. Nuestros representantes revisan las fechas de envío en cada supermercado y unas semanas antes de la fecha de vencimiento ofrecen cambiar las latas, así aseguramos la perfecta presentación del producto, tambien la forma de muestreo en las grandes cadenas de supermercados. Ese tipo de acciones el público entendemos que lo nota y lo agredece, estamos fuertemente asesorados por especialistas de marketing. 

Y sobre nuestros planes de expansión... somos una sociedad por acciones así que esperando continue este éxito inicial pronto estaremos en la Bolsa para obtener los fondos para expandirnos a otros mercados y paises. En cualquier forma nuestros inversores buscan que el producto sea global, y tenemos la capacidad técnica, de producción y de logistica necesaria para llevarlo a cabo.

— Muchas gracias por su tiempo señor Fernández, nuestras mascotas se lo agradecen.


Casi al mismo tiempo que la nota se reproducía en las radios del país, un inspector de Control de Calidad de alimentos visitaba la fábrica, un edificio enorme y nuevo en las afueras de la capital. En su cabeza el slogan de la propaganda se repetía mientras sonaba el timbre y una sonriente recepcionista le abría la puerta. Pocos minutos después el inspector saldría por la misma puerta e inmediatamente presentaría un informe perfecto al enviarlo a la dependencia gubernamental desde su tableta, en la propia puerta de la fábrica, sin ningún requerimiento u observación extra.


Juan Fernández llegó a su habitáculo después de la entrevista y la comunicación se inició apenas su ADN fue reconocido, aunque el lenguaje de la misma era irreproducible para cualquier lengua terrestre:

— Estuvimos escuchando con nuestros traductores, reportamos un trabajo aceptable en la entrevista. Se sugiere no haya ninguna otra comunicación excepto de la forma más controlada, se entiende cómo un error grave el comentario sobre el conejo.

— Perdón Comunidad, no estaba preparado para lo repentino de la pregunta y tuve un momento de confusión con el traductor, cuando escuché Konego... 

— (con un ligero estremecimiento en el sonido de la conexión) Comprendemos y aceptamos, pero no puede volver a ocurrir. Correcto el dejar asentada nuestra progresión de acciones futuras para el control global. Así también creemos que su disfraz fue convincente.

— Gracias, los expertos enviados conmigo al planeta recrearon el cuerpo de una de las criaturas que viven aquí, y pese a mi repulsión a esta forma con sólo cuatro extremidades y tan poco cabello —que me hace verlos a todos como si estuvieran enfermos—, pude representar un ejemplar convincente. 

— Esperamos que su plan de someter a las razas inferiores de compañia a un cambio genético, mediante la ingesta que modifique su adn para convertirlos en una mente controlada por la Comunidad sea efectiva. Necesitamos tener espías en la clase social gobernante y en los de mayor fuerza económica para luego poder realizar una invasión precisa y rápida. Controlar las mentes de los más poderosos nos resolvería el problema.

— No se preocupen Comunidad. Estos seres pensantes no se desprenden un momento de sus mascotas. Pronto sabremos de ellos todo lo necesario y podremos actuar con precisión quirúrgica sobre cada caso personal, y dominar también esta raza.

 



domingo, 6 de febrero de 2022

La inundación del Biesbosch

 

Overstroming van de Biesbosch in 1421 (La inundación del Biesbosch en 1421) (1856).
Autor: Lourens Alma Tadema.


Cuenta la leyenda que a finales de 1421 en Holanda (por algo conocido como Paises bajos) se produjo una terrible inundación que dejó miles de muertos e importantes daños. Los que pudieron huyeron y esperaron a que las aguas bajaran, pero en un pueblo cercano a un rio (hoy parque nacional) los sobrevivientes vieron en las aguas una cuna, con un gato encima. Les sorprendió ver que el gato caminaba por los bordes de la cuna, y cuando esta amenazaba zozobrar saltaba para equilibrarla. A acercarse a la orilla varios se acercaron para traerla a tierra y se sorprendieron al encontrar que dentro de la cuna, y protegido ferozmente por el gato empapado y agotado, había un bebé profundamente dormido. El gato había logrado mantener la cuna a flote pese a la terrible inundación, con tanto éxito que las sábanas ni se habían mojado.

A ese rescate felino se lo conmemora en la pintura que encabeza este texto.



lunes, 17 de enero de 2022

Compañeros de secundaria

 


Entró al Facebook. No lo usaba nunca. Por casualidad, en una propaganda que vio sobre un político lo sorprendió un nombre: Javier Alejandro Carpintero. Igual a uno de sus compañeros de la secundaria, aún recordaba que en la firma del guardapolvo le había escrito JAC, como una versión vernácula de un Jack anglosajón. A él no le parecía una buena idea, Jack siempre le recordaba al Destripador.

Pero recordar esto le hizo pensar en sus antiguos compañeros ¿En qué andarían casi 30 años más tarde? Tenía a uno entre sus 'amigos' de la aplicación, ya que había aparecido cuando ingresó su colegio secundario, pero no se hablaban. En todo caso, ingresó a su perfil y vio que estaba en contacto con varios compañeros, los fue seleccionado y enviando invitaciones de amistad. La mayoría lo ignoró y no contestó, pero a partir de los que contestaron fue conectando con otros. Algunos vivían donde siempre en el viejo barrio en que los había conocido, otros habían viajado a otras provincias, a otros países, a otros barrios. Uno incluso vivía bastante cerca, antiguo ganador de medallas de atletismo y ahora bancario, gordo y pelado según su actualizada foto de perfil. Bueno, él también peinaba canas, aunque se mantenía en línea... relativamente. Aún podía ir a jugar al futbol con los muchachos de la oficina, pero era para pasar el rato más que para hacer deporte.

Se escribió con algunos, incluso con aquellos con los que en realidad en su tiempo de estudiante no tenía demasiada relación. Pero de entre todos, su sorpresa fue encontrar en línea y que le respondiera la que era sin dudas ‘la chica linda’ de la clase, una belleza que en su época adolescente le cortaba la respiración cada vez que la veía. Una sonrisa perfecta enmarcada por unos profundos y brillantes ojos azules. Lo extraño es que no la había encontrado en los perfiles de sus compañeros, sino que él era quien había recibido de pronto la invitación de amistad. 

Escribiéndose con sus ex compañeros se enteró que cada tanto organizaban un encuentro, en general para primavera. Faltaba poco. Mientras tanto, siguió escribiéndose con Dani, que le contó que se había casado y que tenía tres hijos, pero que su marido se había alejado y ya no tenía a sus hijos con ella. Triste, intentó hablar del tema, pero ella no quería comentar mucho, la conversación moría al tocar ese punto. Decidió no darle importancia. De todas formas, ya se escribían todos los días, y ella contestaba siempre con alegría. Dani tenía algunas fotos antiguas en su perfil, y mientras que él subía selfies nuevas cada semana la foto más nueva de ella era de hacía un año y medio, en que se la veía bella como siempre, así como el destello de sus labios muy rojos en su piel pálida. Se lo comentó, y riendo le pidió subiera una foto actual, ella lo ignoró dándoles corazón a todas sus fotos de sus vacaciones y las selfies del paseo que había hecho la propia semana pasada. Enigmática, y entre iconos de sonrisas le preguntó sí se animaba a verla de nuevo. Él sugirió que le diera su número, y al verla dudar insinuó tomar un café en casa de él, ella indicó que podría ser. El mismo sábado que habían propuesto para el encuentro, ya una cita, resultó ser el día en que se juntaban sus ex-compañeros a cenar en un restaurante cercano. Él aseguró ir, ella no estaba segura pero prometió llegar a tiempo al café luego de la cena, en cualquier caso, si no podía asistir.

El sábado llegó algo tarde a la reunión, más interesado en su cita posterior. ¡Sus compañeros, después de tanto tiempo! Se paró en la puerta del restaurante, frente a la larga mesa y reconoció a la mayoría. Pero no la vio a Dani. Bueno, ya la vería después. Se acercó a la mesa y entre gritos de reconocimiento se fue presentando con todos. Terminó sentado al lado de la antigua compañera de banco de Dani, Maria, hoy una señora rubia y regordeta con poco de ese look sexy que mostraba cuando en algún día de la primavera iban a algún parque o una pileta. Sonriente como siempre, hablaron de su vida y respectivas familias.

En un momento, ya terminando la cena la atención recayó en él después de que contara unas vacaciones en Egipto, y aprovechó para preguntar sí alguien había visto a Dani últimamente. Se hizo un silencio pesado. La propia Maria le contó que lamentablemente Dani había fallecido hacía un año y medio, dejando desolados a su marido y a sus tres chicos.

Confuso y preocupado regresaba a su casa cuando el celular disparó una alerta de Facebook. Era Dani, que escribía: — Voy para allá.



martes, 26 de octubre de 2021

A veces los ángeles son impuntuales

 


Llegó como decía siempre, a 'dar una mano'. Las tareas de los ángeles guardianes eran siempre variadas e impredecibles, y lo importante era saber interpretar la plegaria. No se puede resucitar el perrito de la niña que lo pide desde el alma, pero sin dudas se puede deslizar una dibujo de la niña y su perrito o una foto de ambos en la billetera de uno de los padres cuando la abre cerca de una veterinaria. O hacer que estos encuentren una caja con cachorritos sin hogar en la calle en su camino al regreso del trabajo. O acaso hacer que un gato perdido muy curioso se asome por la ventana de la niña una noche cualquiera. Algunos milagros son imposibles aún para los ángeles. Pero otros... bueno, a veces requiere sólo de imaginación y buena voluntad. Y en ocasiones ni siquiera es necesario el ser un ángel.

En todo caso, en el reino celestial había reglas y aunque hay famosas excepciones, la idea imperante era: Menor cambio, mayor resultado. Es probable que hubieran demasiados contadores en el Paraíso, sí lo pensamos seriamente.

El tema es que los ángeles de la guarda — y acaso en contra de lo que se supone— no alcanzan para acompañar cada uno a una persona. La mayoría de los bebés y niños pequeños sí, tienen uno asignado las 24 horas del día, pero a medida que la gente crece rige cada vez en mayor medida el asunto del libre albedrío y entonces varias personas comparten el mismo ángel. No alcanzan para todos. Las almas que llegan a calificar como ángeles de la guarda son seres que tienen nobles virtudes... y requieren un largo entrenamiento. Ser bueno no alcanza, es necesario saber entender  lo que hay que hacer.

Sariel volvía aprisa luego de ver un partido de fútbol. Partido de barrio, un grupo de preadolecentes se había jugado 'la cancha' contra un equipo rival de chicos mayores que buscaban arrebatarles el terrenito en el cual jugaban felices todas las tardes, y la verdad sea dicha, no tenían chances. 

En pro de la justicia había observado un rato el partido desde una rama convertido en gorrión antes de intervenir, excepto al momento del inicio que mientras se charlaban a los gritos las condiciones en que se declararía cual equipo se quedaría con la cancha, deslizó en un divino suspiro —que se mezcló con el viento—  una consigna en los oídos de los bravucones: Si era empate o si se suspendía el partido pactado a 90 minutos, el resultado era nulo y los chicos se quedaban con la canchita. En el suspiro mezclo un poco de esencia del Verbo con el que llenó las orejas sucias, y gracias a esto todos quedaron conformes y convencidos. Se quedó viendo el partido estipulado a una hora, pero a los 23 minutos los chicos ya iban 5 a 0 abajo en el marcador. Aún como gorrión cortó una ramita con espinas y la dejó caer cuando la pelota estaba saltando cerca para que se pinchara: 10 minutos más tarde no se podía jugar. Las quejas, los enojos, el preguntar si alguien había traído otra pelota —no—, si alguno tenía un inflador —tampoco—, y luego la consiguiente suspensión del encuentro y la alegría de Lucas que atajaba ese día, y que esa mañana temprano había rezado por el partido. Los chicos conservarían su terreno de juego. Misión cumplida.

Así que... a otro tema. Consultó su lista de plegarias: hoy había sido una jornada ocupada. En un vistazo encontró lo que buscaba y voló a su siguiente ruego sabiendo que el llamado había ocurrido ya hacía casi media hora y que podía no llegar a tiempo. En todo caso, no parecía un problema serio: otro corazón adolescente roto. En la mayoría de las ocasiones tenía que ayudarlos a ambos luego de una separación. En este caso particular él se llamaba Julián, pero el ruego lo había hecho ella. Y Rita pedía que él pudiera olvidarla. Alcanzó a ver que la muchacha — rubia, bajita, de arqueadas pestañas y sugerente figura adolescente, buena chica, 16 años— acababa de llegar a una fiesta y estaba bailando con un joven morocho, alto y de sonrisa de estrella de cine. Bueno, claramente aquí no era necesaria su ayuda. Eran las 19:30, anochecía. Voló a la casa de Julián a tiempo para escuchar a la hermanita menor decirle a la madre que había salido hacía media hora.  Camino al puente del río. 

Sariel agitó las alas y sacó su tablet de información (sí, con el tiempo los ángeles se modernizan. Sí, también hay muchos informáticos en el Paraíso): Julián, 17 años, estudioso, con pocos pero buenos amigos, buena familia. Aún con el sueño de ser piloto de aviones de combate. Difícil que fuera a tomar una decisión drástica, pero cualquier ángel guardián sabe que el primer desengaño amoroso es devastador. Y Julián tenía temperamento romántico y le gustaban demasiado las novelas de aventuras y tragedias. Eso complicaba un poco el panorama.

Decidido, Sariel se convirtió en colibrí como camuflaje. Era uno de sus preferidos, rápido y discreto cuando quería, y cuando no los niños que lo veían siempre sonreían. Otros ángeles hablaban de 'la Gloria de Dios', o 'La Fuerza Divina' y se transformaban en leones o águilas.  A Sariel siempre le parecieron poco modestos, pero cada quien tenía su pequeño defecto aún entre los ángeles. Él no era el indicado para juzgar, y más ahora sabiéndose impuntual. Apuró el vuelo, un relámpago tornasolado en el último rayo del atardecer. 

Llegó al puente, usó un poco de su oído celestial para escuchar, porque los colibríes no eran buenos para eso: Estaba atento a escuchar ruido de agua, algo cayendo, o gritos quizás. Bordeando el río había un camino de árboles ya oscuro por la caída del sol: eucaliptos, sauces llorones, y algunos otros que no reconocía porque su fuerte no era la botánica. Limitaciones de ángeles, todo no se puede. Una camino rivereño algo desolado, paseo para personas tristes o enamorados, incluso seguramente ambos. No se veía a nadie. 

El puente de madera con su pasamanos bajo y gastado cruzaba las aguas que corrían tranquilas pero profundas de su cauce. No recordó sí en el legajo de Julian decía que supiera nadar, no hubiera estado de más haber revisado eso con tiempo. Si hubiera llegado antes a la casa de él después del ruego hubiera hecho caer un libro de la enorme biblioteca de Julian que expresara su situación, acaso el Corsario Negro. Tanto a Sariel como al chico les encantaba ese libro. O acaso hubiera hecho aparecer un emoji en el teléfono de un amigo para que lo llamara, o..., bueno, ya era tarde para pensar en eso. Y ahora en tanto miraba alrededor, no lo podía encontrar: el río era un sudario negro que corría en silencio entre las orillas sombreadas de árboles, el silencio sólo roto por grillos, y un ladrido. Dos ladridos. Una risa. Dos carcajadas. 

Del otro lado del río, medio oculto por la espesa arboleda estaba Julián. Delante de él un perro le hacía fiestas. Lucía, su dueña, festejaba que él hubiera podido alcanzar a su cachorro que había escapado corriendo y cruzando el puente. Fito caminaba de árbol a árbol, ahora firmemente sujeto de su correa por Julián, que sonreía y hablaba con Lucía como si se conocieran de años. Raro. Sacó rápido su tablet: Amor verdadero, se leía con letras multicolores. Sorprendente.

Los vio acercarse aún en su forma de colibrí, hablando de mascotas y proyectos: Julián siempre había querido un perro, ella también quería ser piloto. Al pasar a su lado Lucía lo miró posado en la rama, y como si lo reconociera, le guiñó un ojo.

A veces los ángeles son impuntuales. 

Otras no.


lunes, 25 de octubre de 2021

El Diablo una vez se enamoró

 


Las historias cuentan que el Diablo una vez se enamoró.

Embelezado se acercó a ella y al tocarla sintió que su piel ardía como ardían las almas que él torturaba, sintió en sí mismo la tortura del deseo de besos negados, de deseos imposibles. Cuentan que volvió a ser un ángel para alcanzarla, que sufrió el propio infierno por los labios de una mortal, que le devolvió el amor dentro de su lujuria, que le devolvió el anhelo sin deseo, y le recordó la mortalidad a su ser eterno. Cuentan que lo vieron caminar calles vacías en el silencio de la melancolía, del dolor insondable de una pérdida irreparable. Cuentan que el propio Diablo lloró en un recuerdo.



martes, 19 de octubre de 2021

Leyendas Urbanas


 

01.- Pisás una baldos floja: Hoy va a ser un mal día.

02.- Un pájaro canta cuando pasás bajo el árbol donde está: Un ángel te vigila.

03.- Te sorprende una lluvia sin paraguas: Habrá frío en tu alma.

04.- Un rayo de sol se escapa para alcanzarte en un dia nublado: Los amigos estarán cuando los necesites.

05.- Olvidas ponerle azúcar al café: Momentos de amargura se avecinan.

06.- Se rompió el saquito de té en el desayuno: Algo que se rompió no puede arreglarse.

07.- La leche hierve y se derrama: Recibirás un llamado muy esperado.

08.- Despertás un minuto antes de la alarma del despertador: Los pensamientos te perseguirán todo el día.

09.- Se quemó la lamparita: El mundo en tu corazón pierde color.

10.- El mar borra su nombre en la arena: Le extrañaré por siempre.



lunes, 4 de octubre de 2021

Agujas

 


El ladrón entró por la ventana de mi habitación y saltó sobre mí con un cuchillo, sentí su cuerpo aplastándome  y golpeé el despertador que cayó con las agujas detenidas para siempre en las 3:38; fue lo último que ví mientras sentía que mi garganta se desgarraba, y me desperté.

Con la respiración aún acelerada miré el despertador que marcaba las 3:37. Alcancé a mirar a la ventana antes de sentir su cuerpo sobre mí...