miércoles, 14 de agosto de 2019

No es una historia


No voy a temer
No puedo vacilar
No es tiempo de extrañarte mientras te recuerdo
No es tiempo de soluciones que no existen
No es posible caminar caminos vacíos
No se dan oportunidades a los desesperados
No más pena
No más tiempo
No siento el frío en el metal
No hay mejor apoyo que la rugosidad de la culata
No más destino
No más sonrisas falsas
No más lágrimas, no más odio
No, no grites.
No



martes, 13 de agosto de 2019

Elecciones




En esta semana tan politizada después de las Paso (primarias), con la explosión de la economía por la desmesurada subida del dolar y entre la catarata de memes que recibimos todos en todos los grupos, me llegó este.
Es una pésima analogía, lo puse visible y  me criticaron bastante los Estados de whatsapp últimamente y me dicen por qué yo reacciono de forma tan virulenta si en realidad no soy así en esencia. 

Así que hoy en hago el descargo tal como lo hice en las redes, y como excepción en años de este blog deslizo una opinión política.

En principio (o en esencia como me dijeron) yo soy centro socialista, nacionalista y moderado. 

El tema es que el momento actual parece indicar que de todos los sistemas 'socialistas populistas', la única forma de salir para cambiar y avanzar fue una respuesta de derecha que emparejara las cosas y dejara de ser un gobierno para pobres en el que se exprime a la clase media; a ser un gobierno que favorece a los ricos (cabe la reflexión: ¿Alguno no lo es?) exprimiendo menos a la clase media y haciendo trabajar laburar a la clase baja (o sea, les dan dignidad, no los esconden en planes). Los casos por ejemplo son Francia, EEUU, Brasil, Italia, Chile... en poco tiempo España. Hay que ir a un extremo del espectro para restablecer el equilibrio, como en un subeybaja. Después es posible volver a pararte en el centro.
Si se busca una respuesta tibia, se obtienen fracasos: Bolivia no logra sacarse a Evo en más de 15 años, y la gente vive tan mal... ¡que se viene a Argentina! Ídem Venezuela, son políticas fracasadas por  exprimir tanto a la clase que trabaja (...gracias a que ganan partidos de 'los trabajadores') que la hacen desaparecer, y cuando nadie trabaja no hay dinero para mantener la economía. Se produce una deflación y el gobierno no le queda más que caer en la dictadura (como cuando estuvo a punto de producirse hace unos años en Argentina con el 'Cristina eterna').

Por eso no puedo votar un partido que me represente: primero porque no hay un partido así (quizás un Macri sea el más cercano al centro, y eso habla mal de todos los otros), segundo porque hoy no podes dar una respuesta 'ni', una respuesta tibia. Tenés que imponer (y no es casual la elección de la palabra) una respuesta firme para corregir el rumbo. Y segundo, no puedo votar un partido que me represente porque  tampoco se vota un partido, ni hay estructuras. Hoy se vota por la cara del candidato y por  demagogia personalista: ¿Frente de todos? ¿Alguien lo llama así? no, kirchnerista,  cristinistas, albertistas, massistas; ¿Juntos para el cambio? macristas, vidalistas. Se vota a la figura, al caudillo, volvimos a 1820. Atrasamos 200 años ó, para validar el meme, atrasamos 2000 años, seguimos eligiendo a los ladrones en lugar de a los que quieren cambiar las cosas. 


lunes, 15 de julio de 2019

Aplicación de fotos



— Qué buena esta aplicación para el teléfono, le enviás tu foto actual y la convierte como si fueras viejo. 
— Sí, yo la probé, queda muy natural. Además te cambia el fondo, la postura, todo. Es muy realista. Supongo que es por eso que tarda 24 horas en devolverte el resultado.
— A mí lo que me extrañó es que cambia todo el paisaje alrededor. Y me sorprendió que pidiera el número de documento de identidad. 
— Me sorprendió ese detalle también, pero nada, lo ingresé y  estuve usándola, el número debe ser para calcular tu edad actual para mejorar ajuste de los cambios. 
— Si, vaya uno a saber que logaritmo usan para cambiar las fotos de forma tan natural. Incluso el otro día le envié una foto casi de perfil ¡y me devolvió una de frente! Juan, ¿vos la probaste?
— A mí no me funcionó, no se sí pudo ser algo del programa, pero me indicó que era imposible generar la foto de anciano.
— Ahora que lo decís, vi en varias de las reseñas de usuarios que en esa aplicación les pasó lo mismo. ¿Será el teléfono?¿Tenés android actualizado?
— Si, acordate que compramos el mismo teléfono celular los cuatro cuando vos lo recomendaste, el mío está actualizado a la última versión del sistema, no me explico por qué la aplicación no anda. La empresa o el desarrollador no contesta los comentarios en las reseñas.
— Es una beta, tiene pocas descargas todavía, imagino que usan la publicidad para financiar la versión mejorada. Por eso entiendo que no la descarguen tanto.

El ingeniero miró en su casilla de correo los archivos de la aplicación: Hoy tenía 73 personas a las cuales sacarles una foto. Entró en su máquina del tiempo y le cambió la fecha al mismo día dentro de 20 años. Si las personas aún estaban vivas, con el número de teléfono y el documento de identidad era fácil obtener una foto. No siempre podía completar todos los pedidos pero no le importaba. El dinero de la publicidad estaba pagando las mejoras necesarias para lograr viajar al pasado. Tenía cuentas pendientes que saldar.



viernes, 7 de junio de 2019

Tiempos




Eran tiempos de luz, de renacimiento. 
Tiempos de magia y de conquista. Fue cuando la encontré, una sonrisa de estrellas, unos ojos profundamente obscuros, unos besos de fuego.
Y me arrastró con ella a su oscuridad.



martes, 4 de junio de 2019

Per aspera




Cerrás los ojos y no ves, la luz no está.
Y al abrirlos en vez de brillar se oculta, se apaga
Hay días de pérdida, de tristeza, de oscuridad. Momentos escasos de luz, de risa.
En el cielo nublado no se alcanza a ver las estrellas, no hay una guía.
El camino desaparece, no hay un destino, la ruta se hace gris y amarga.
Un faro que guíe mi destino, que la voluntad no falle.
El mar son nubes reflejadas que ocultan olas y brillo de estrellas, estelas cubiertas de espuma que esconden anhelos y esperanzas, la fuerza de avanzar se agota.
Las piedras en el camino son montañas, un abismo sin fondo ni salida, las ganas perecen entre lágrimas. Caemos de rodillas, en un desierto vacío de sonrisas.
Y nos ponemos de pie.
Miramos adelante, de frente a la nada.
Y volvemos a ponernos en marcha.


viernes, 24 de mayo de 2019

Bruma




Era un tiempo de disfrutar cada momento de libertad, sin saber que no tomar decisiones es la mayor libertad que se puede permitir alguna gente.
Fue durante el servicio militar en que estuve destacado en la Escuela Naval, situada en una isla perdida en medio del rio, lugar ignoto entre Berisso y La Plata que limitaba de orilla a orilla con los astilleros de Rio Santiago. Isla rodeada de agua, aburrimiento, oficiales y mosquitos.
Y de órdenes ladradas educadamente por perros de pocas pulgas.
Tengo la imagen de ese amanecer sin recordar sí era otoño, invierno o verano. Sé que era promediando el tiempo de servicio, así que digamos en pro del relato que era principios de primavera. El amanecer me sorprendió plenamente atento, agazapado en la cima de la colina que formaba la pared trasera del polígono de tiro.
Lugar práctico para apostarse al crepúsculo para evitar los sorpresivos y simulados  ataques a los puestos de vigilancia que la guardia de respuesta inmediata hacía una noche sí, y otra también, para detectar a los que nos quedábamos dormidos en el puesto. Caso que se castigaba sin contemplación ni extrema dureza, dando por hecho que a cualquiera le pasaba. El trabajo propio de la guardia de la noche. Sin malintención, sólo su trabajo, incluso yo mismo formé parte de la respuesta inmediata unos meses después.
Pero no esa noche, en que había dormido unas pocas horas tras el rancho de la cena  y me habían despertado carrera mar para el turno que me correspondía de 4 a 8 a.m. Turnos de 4 horas, dos veces al día, dos días por rotación, y nuevo cambio de horario. Si había suerte, con franco entre rotaciones.
Esa noche, o ya digamos prontos al amanecer dado que me demoré en llegar a este punto, estaba atento escuchando desde mi puesto los ruidos nocturnos y viendo como el propio cielo demasiado lleno de estrellas en ese lugar alejado de mayor civilización daba una claridad demasiado fría y dura para quedarse al descampado adonde pudieran verme; sobre todo habiendo gastado el recurso de ocultarme en un bosquecito cercano la semana anterior, por lo cual buscaba un punto de vigilancia desde el que no pudiera ser yo mismo fácilmente descubierto. ¿Infantil? ¡por supuesto!, eramos jóvenes de 19 años de los de antes, algunos demasiado hombres, otros demasiado niños; algunos de ilusiones rotas desde su nacimiento y  muchos sin noción todavía de la vida que se nos iba a venir encima llevándose los sueños que en ese momento parecían tan cercanos y reales.
Así que el amanecer me descubrió trepado a la cima de la colina artificial, en el punto más alto del lugar, el más ventajoso para ver en cualquier dirección, y el más sencillamente divisable. Aunque tirado cuerpo a tierra, con la capa impermeable separándome del rocío del piso, vestido de camuflado y con unos pastos y unas piedras aliados, la cosa cambiaba rápidamente a mi favor.
Pronto todas esas consideraciones iban a ser borrada de un plumazo —aunque nunca vi una pluma que borrara— y el escenario iba a cambiar oponiendo una nueva realidad.
Salía el sol, el frío de la noche se alejaba entre brumas que se formaron de pronto y sin aviso bajo mis ojos, un mar de nubes que se arrastraron aferrándose a las paredes del polígono, treparon la base de la montaña, sumergieron en segundos la caseta de guardia y escondieron el bosque en un manto blanco y gris previo al amanecer que cambiaba el negro noche por la sugerencia de colores que todavía no existían, un instante de creación y de preguntas.
De frente al Este, de cara adonde antes hubo un bosque y ahora no había nada. Nada más que bruma y esa sensación de ausencia que guiaba mis pensamientos a unos ojos en ese tiempo tan cercanos en sentimiento y lejanos en distancia.
Y el rayo de sol, el amanecer en su expresión más pura surgiendo en color antes que en luz, iluminando en los primeros albores rosas desde debajo de la bruma con un resplandor que deseaba convertirse en día; un color que crecía para convertirse en un incendio de rojos y oros a contraluz con las ramas negras del bosque apenas perfilado que salía a flote entre llamas y misterio cuán una flota hundida que como reflejo de lo que fue, se asoma en la superficie.
Esos momentos mágicos que quedan grabados en la memoria, en la retina y en el corazón, en que uno puede ver, entender y sentir en armonía de la mente y los sentimientos.
Un nuevo amanecer.




miércoles, 22 de mayo de 2019

Amor y café



Se vieron de refilón una mañana, ella saliendo del ascensor, él entrando. 
Ella madura, muy elegante, un look de oficina muy sexy y formal perfecto para cualquier ocasión, que encantaba a todos. Él, hombre mayor, de buena estampa, con el bolso con los materiales para cargar la máquina expendedora de la oficina. Por un momento, en la puerta del ascensor compitieron los perfumes a café y a rosas. 
El siguió su viaje hacia el siguiente piso, en el séptimo había máquina expendedora de capuchinos. Ella antes de sentarse en su escritorio, se preparó en la máquina recién cargada una taza de café.

Al día siguiente una nota adornaba la tapa superior de la máquina expendedora del sexto piso, escrita con una exquisita caligrafía Shelley Allegro de 36 puntos del Word:
Estimado encargado de la máquina de café, después de la última revisión de la máquina varios somos los que coincidimos en que el café esta saliendo muy claro, sin gusto. ¿Habrá forma de lograr hacerlo más intenso?
Se lo pediría personalmente, pero lo hago en esta nota ya que llego algo tarde, y nunca lo encuentro.
Muchas gracias..!!!
Alexandra

Posterior al día del primer encuentro fui a prepararme un cortado, y encontré un nuevo mensaje —este sin firma—, también pegado en la parte de adelante y por encima de los botones de la máquina:

El señor de la máquina de café vino hoy temprano por la mañana y me pide que informe que él no tiene problema, pero que los cafés van a ser más cortitos porque para hacerlos más intensos tiene que disminuir la cantidad de agua, ya que el filtro tiene un tamaño fijo. Pero que sí les parece bien, no hay problema. 
Y aclaró: Pruebe si le gusta, a su servicio

Los que nos quedamos hasta tarde, y frecuentamos la máquina de café, encontramos la respuesta pegada donde siempre, esta vez con una tipografía más tradicional:
Estimado señor del café:
Muchas gracias por comprender y hacer realidad mi sugerencia. Ahora cuando cierro los ojos saboreo un café mucho más razonable y créame que no importa sí es un poquito más corto, el sabor lo amerita.
Gracias por su buena onda, usted es un copado..!!!
Atentos saludos, Alexandra

Al día siguiente ella llegó más temprano que de costumbre. Él dejó el sexto piso para el final. Alexandra fue a lavar la taza a la pequeña cocina, en donde él estaba lavando el filtro de la máquina. 
Nuevamente, el perfume de rosas y café se mezclaron, compitiendo entre ellos. 
Al parecer ganaron ambos.


Y el café sale corto, pero bueno.